Cómo prepararse usted mismo y a su familia

Muchas veces, prepararse para una visita al hospital de su hijo implica reorganizar las actividades regulares, como el trabajo y la escuela, para toda la familia. Además del estrés que esto puede causar, usted y los miembros de su familia pueden sentir preocupación, culpa, tristeza y alivio durante las semanas y días previos a la hospitalización. A medida que prepara a su hijo para la experiencia hospitalaria, la preparación mental y física de usted mismo y de su familia es igual de importante.

Para padres y tutores

Saber que su hijo estará en el hospital o se someterá a un procedimiento puede generar sentimientos diversos: ansiedad, miedo, preocupación, impotencia, conmoción, culpa, enojo, insensibilidad, alivio. En general, los niños perciben estos sentimientos. Permitirse un tiempo para experimentar y procesar sus propios sentimientos lo ayudará a ofrecerle un mejor apoyo a su hijo.

Haga preguntas

Probablemente, le resulte útil aprender más sobre Boston Children’s Hospital, la enfermedad de su hijo y el tratamiento. Estas son algunas preguntas frecuentes que puede tener para el personal del hospital:

  • ¿Qué debería decirle a mi hijo sobre el procedimiento (o análisis)?
  • ¿Qué pasará inmediatamente antes del procedimiento?
  • ¿Cuánto demorará el procedimiento?
  • ¿Puedo quedarme con mi hijo durante el procedimiento?
  • ¿Dónde esperaré durante el procedimiento?
  • ¿Me dirán cómo está mi hijo durante el procedimiento?
  • ¿Cuándo podré ver a mi hijo después del procedimiento?
  • ¿Mi hijo sentirá dolor?
  • ¿Cuánto tiempo permanecerá mi hijo en el hospital?
  • ¿Cuánto tiempo pasará hasta que mi hijo pueda volver a la escuela y a jugar?
  • ¿Dónde puedo encontrar información sobre la afección de mi hijo?

Recuerde que usted es quien mejor conoce a su hijo. Asegúrese de contarles a los médicos, enfermeros y otros proveedores de cuidados de su hijo sobre su personalidad y experiencias pasadas con la atención médica. Por ejemplo, si su hijo tiene miedo específicamente a los análisis de sangre, a veces podemos buscar maneras de hacer que la experiencia sea menos incómoda.

Cuídese

Es difícil brindar apoyo a su hijo y a su familia si no se cuida a usted mismo física y emocionalmente. Estas estrategias pueden ayudar:

  • Si es posible, túrnese con otro cuidador para quedarse a dormir en el hospital con su hijo. Haga un cronograma antes de que su hijo ingrese al hospital.
  • Tome descansos para salir de la habitación de su hijo. Por ejemplo, salga a caminar o vaya a tomar un café. Pregúntele a un ludoterapeuta infantil si un voluntario puede quedarse con su hijo mientras usted toma un descanso.
  • Hable con amigos y familiares sobre sus preocupaciones e inquietudes.
  • Aprenda ejercicios de respiración profunda y relajación. En el canal del hospital sobre educación y relajación hay programas sobre esto (canal 28).
  • Haga ejercicio con regularidad. Pase por el Centro para Familias o pregúntele a su trabajador social o ludoterapeuta infantil cómo puede usar el gimnasio cercano al hospital.
  • Pregunte a qué hora se reúnen los padres para tomar un café en su unidad infantil; pregunte por los grupos de apoyo.
  • Escriba un diario sobre sus experiencias en el hospital.
  • Haga planes para ver a sus otros hijos y pasar tiempo con ellos.
  • Si usted y el otro padre de su hijo no están juntos, pero ambos forman parte de la vida de su hijo, tómense un tiempo para decidir quién estará junto a su hijo en diferentes momentos de la hospitalización o el procedimiento. Cuéntele el plan a su hijo.

Para hermanos

A veces, cuando un hijo de la familia necesita atención médica, sus hermanos pueden experimentar algunas sensaciones complejas, como tristeza, preocupación, enojo o culpa. Usted puede pensar que esto es culpa suya, pero no es así. De hecho, es normal que los demás hijos tengan sentimientos encontrados cuando tienen un hermano enfermo o que necesita cuidados médicos especiales. Los hermanos pueden sentirse:

  • Tristes. Porque lo/la extrañan a usted y al hijo enfermo.
  • Solos y excluidos. Porque pasan más tiempo de lo normal sin usted. Pueden sentirse excluidos si nadie les cuenta qué está pasando.
  • Preocupados y asustados. Porque se preocupan por usted y tienen miedo de lo que le está sucediendo a su hermano enfermo. Pueden pensar que todo está cambiando y nunca volverá a ser igual que antes. A veces, se preocupan porque piensan que ellos o usted también pueden enfermarse.
  • Culpables. Porque piensan que ellos provocaron la enfermedad, o porque hicieron algo malo o tuvieron pensamientos malos. Pueden preocuparse porque piensan que la enfermedad es su culpa. O pueden sentirse culpables porque ellos están sanos y pueden hacer cosas que su hermano enfermo no puede hacer.
  • Celosos y enojados. Porque el hijo enfermo recibe mucha atención.
  • Confundidos. Porque no comprenden lo que está pasando o lo que puede pasar después.

Sin embargo, en general, los niños no saben cómo hablar sobre estos sentimientos. Es posible que se expresen de otras maneras, por ejemplo:

  • Un cambio en los hábitos alimenticios (comer más o menos de lo normal).
  • Estar callados y más introvertidos.
  • Pasar más tiempo solos o lejos de los miembros de la familia.
  • Poner mucho empeño en complacer a los padres o a otros adultos.
  • Comportarse mal y no obedecer las reglas, pelear o incluso pegar.
  • Buscar más afecto que lo normal.
  • Retomar antiguos comportamientos, como la incontinencia nocturna, hablar como bebé o succionarse el pulgar.
  • Comportarse como el hijo enfermo o decir que se sienten enfermos.

Si percibe que los hermanos de su hijo enfermo están luchando para lidiar con la enfermedad de su hermano, estas técnicas pueden ayudar a aliviarlos y mejorar la comunicación:

  • Hablen en familia sobre lo que está sucediendo y por qué su hijo está enfermo. Dé explicaciones sencillas y sinceras, apropiadas para el nivel de desarrollo de sus hijos.
  • Dígales a los hermanos que es importante que hagan preguntas, y que usted intentará responderlas o pedirle las respuestas a un enfermero o médico.
  • Motive a los hermanos a que hablen sobre sus sentimientos. Que sepan que está BIEN llorar, enojarse, estar contentos y tener muchos sentimientos diferentes.
  • Mantenga las rutinas diarias (como ir a la escuela, comidas, siestas y horarios para acostarse) lo más que pueda.
  • Preste especial atención a sus otros hijos siempre que sea posible.
  • Si es posible, lleve a los hermanos a visitar el hospital. Hable con el personal sobre cómo preparar a su hijo para una visita al hospital. Organice estas visitas según los intereses y el nivel de comodidad de su hijo. Si no es posible hacer visitas, organice llamadas telefónicas.
  • Sugiera que los hermanos hagan dibujos o tarjetas para enviar al hospital.
  • Busque el apoyo de la familia y amigos. Pregunte dónde puede encontrar apoyo para usted y su familia.
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