Cómo preparar a su hijo

Si su hijo se pone ansioso por una visita inminente al hospital, no se preocupe. Somos especialmente sensibles a la disposición y a las necesidades de los pacientes jóvenes, y hacemos todo lo que podemos para que la experiencia de su hijo sea tranquila y positiva.

Usted puede tener un rol invaluable al preparar mentalmente a su hijo para la visita. Si un niño sabe qué haremos en el hospital, es probable que el proceso en su totalidad (incluyendo análisis, procedimientos o medicamentos) genere menos ansiedad y se desarrolle con más tranquilidad. Estas son algunas sugerencias para ayudarlo a hablar con su hijo sobre la experiencia en el hospital:

En casa

Antes de salir hacia el hospital, debe explicarle a su hijo dónde está yendo y por qué.

  • Prepare el escenario. Elija un momento tranquilo para hablar y use un tono de voz tranquilo y relajado. Dígale a su hijo que irán al hospital para una operación, un análisis o un procedimiento, y que usted siente que es lo que deben hacer. En general, los niños pueden percibir lo que siente un padre sobre una hospitalización o un procedimiento.
  • Háblele acerca del hospital. Pregúntele a su hijo lo que sabe o piensa sobre el hospital. Escuche cómo se siente y ayúdelo a hablar sobre esto. Dependiendo de la edad de su hijo (vea las pautas a continuación), puede resultarle útil empezar a hablar sobre lo que es un hospital. Por ejemplo, puede decir: “El hospital es un lugar donde van las personas de todas las edades cuando sus cuerpos necesitan ayuda. Los médicos y enfermeros saben mucho sobre nuestros huesos y músculos, y sobre cómo funciona el cuerpo por dentro. Ellos intentan ayudarnos a ponernos bien, sentirnos mejor y mantenernos saludables”. Transmítale a su hijo que está BIEN sentir curiosidad, preocupación, enojo o frustración sobre la visita al hospital.
  • Incluya en el equipaje algunos de sus objetos favoritos. Involucre a su hijo en la organización y la selección de algunas de las cosas para llevar a la visita, para aumentar su confianza. Anime a su hijo a que lleve sus elementos favoritos, como un muñeco de peluche, su almohada o libros.

En el hospital

Una vez en el hospital, puede ayudar a que su hijo permanezca tranquilo y relajado antes, durante y después de los análisis y tratamientos. En general, es importante informarles a los niños qué ocurrirá luego.

  • Evite las sorpresas. Deje que su hijo sepa con anticipación si va a someterse a un análisis o procedimiento, incluso si se trata de algo incómodo (como una aguja). Esto le dará confianza. Use explicaciones honestas y simples que se adapten a la edad y al nivel de comprensión de su hijo, y hágale preguntas para asegurarse de que entendió lo que le dijo.
  • Motive las preguntas. Motive a su hijo a que les haga muchas preguntas a usted y a los médicos y enfermeros. Si a su hijo le cuesta hacer preguntas, puede hacerlas usted en su nombre.
  • Use un lenguaje tranquilizador. Al describirle procedimientos y análisis a su hijo, trate de elegir palabras neutras. Por ejemplo, puede decir: “La enfermera ‘deslizará’ la aguja en tu brazo”, en lugar de “te ‘clavará’ o te ‘pinchará’ el brazo con una aguja”.
  • Explique lo que está sucediendo. Dígale a su hijo cómo puede llegar a sentirse antes, durante y después de un procedimiento o análisis. Por ejemplo, es recomendable que le explique que no escuchará, verá ni sentirá nada durante una operación, porque antes el médico le dará un medicamento especial para dormir que se llama “anestesia”. Trate de no hacer promesas que no pueda cumplir. No le diga a su hijo que nada lo lastimará o que no le harán análisis de sangre, por ejemplo.

Si su hijo parece más preocupado y asustado que lo normal por su visita al hospital, puede consultar a un asesor. Los psicólogos y psiquiatras de nuestra Clínica de Medicina Conductual pueden realizar evaluaciones y ofrecerle tratamiento y asistencia para usted y su familia.

Pautas según la edad

A medida que prepare a su hijo para la visita al hospital, tenga en cuenta que su comprensión de la experiencia (diagnósticos, tratamientos y procedimientos) dependerá de su edad, personalidad, nivel de desarrollo del lenguaje y capacidad para procesar la información. Si bien es posible que no se adapten exactamente a su hijo (porque los niños se desarrollan a ritmos diferentes), estas pautas lo ayudarán a elegir el lenguaje adecuado para la edad y a comunicarse de manera más efectiva con su hijo:

Recién nacidos a 2 años
Si su hijo es muy pequeño, concéntrese en prepararse usted y su familia para el hospital. En general, si los padres se sienten relajados, su hijo puede percibirlo y reaccionar de la misma manera.

De 2 a 3 años
A esta edad, los niños no comprenden el tiempo de la misma manera que lo hacen los niños más grandes y los adultos. Considere contarle a su hijo sobre su operación o procedimiento uno o dos días antes de ir al hospital.

De 3 a 6 años
Los niños están empezando a aprender sobre los días de la semana y están desarrollando un sentido del tiempo. Para un niño, es difícil entender por qué necesita una operación o procedimiento. Su hijo puede preocuparse y pensar que hizo algo malo; tranquilícelo y aclare que la estadía en el hospital se trata de arreglar algo y de ninguna manera es un castigo. Considere contarle a un niño de 3 o 4 años sobre una visita al hospital con uno o dos días de anticipación. En el caso de un niño de 5 o 6 años, es más conveniente hacerlo entre tres y cinco días antes.

De 7 a 11 años
A esta edad, los niños pueden comprender el motivo de una hospitalización y ya desarrollaron un sentido del tiempo. Es recomendable que le cuente a su hijo sobre una operación o procedimiento una semana antes de ir al hospital. Esto le dará tiempo suficiente para hacer preguntas y hablar sobre cualquier preocupación que pueda tener.

12 años o más
En el caso de los niños más grandes, lo mejor es incluirlos en la planificación de la atención médica desde el comienzo. Motive a su hijo para que haga preguntas y hable sobre sus inquietudes. La mayoría de los niños están luchando para independizarse de sus padres y, al mismo tiempo, necesitan su apoyo. Es recomendable que le pregunte a su hijo cómo puede ayudarlo durante la hospitalización o el procedimiento.

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