Urología (Palestina)

Cuando Yahya Ahmad Masalma nació en un pequeño pueblo en Palestina, los médicos de Israel le diagnosticaron válvulas de uretra posterior (PUV), una afección congénita y crónica que compromete los riñones y el sistema urinario. En el caso de Yahya, los riñones y la vejiga no funcionaban correctamente, lo que le causaba serios problemas, por lo que los médicos de Jerusalén empezaron a realizarle diálisis de forma regular, un proceso que extrae la sangre del cuerpo, la filtra en una máquina y la vuelve a introducir en el cuerpo.

Pero cualquier persona, en especial un niño, solo puede someterse a diálisis durante un tiempo antes de que el cuerpo empiece a revolucionarse. Tras cinco años, los vasos sanguíneos de Yahya estaban dañados y funcionaban mal, y pronto no podría someterse más al tratamiento que le permitía seguir viviendo.

Sin diálisis, la afección de Yahya empeoraría rápidamente, y la única manera de que podría sobrevivir sería mediante un trasplante de riñón.

El licenciado en medicina Michael Agus, director del Programa de Medicina Intensiva de Boston Children’s Hospital, escuchó hablar del caso de Yahya a través de sus colegas de Israel y le comentó la situación al ya fallecido Dr. William Harmon. Si bien el hospital israelí ya había llevado a cabo trasplantes de riñón en niños pequeños previamente, Yahya tenía la presión sanguínea muy baja y les parecía que, en su caso, no sería seguro. Los médicos de Israel no encontraban un programa de trasplante que quisiera aceptar a Yahya.

“Los médicos israelíes ya habían hecho un excelente trabajo con Yahya durante cinco años”, dice Harmon. “Si ellos creían que ya era hora de venir aquí y recibir un trasplante, sabíamos que era grave”.

Se evaluó al padre de Yahya, Ahmad, en Israel para ver si él podía donar su riñón, y finalmente lo aprobaron para el trasplante. Pero venir a los Estados Unidos implicaba un enorme desafío financiero para la familia de Yahya, que solo sobrevivía con el ingreso del trabajo a tiempo parcial de Ahmad. No solo tenían que pagar tres vuelos a Boston y el trasplante de Yahya, sino que Ahmad necesitaría su propia operación, y la familia necesitaría comida, ropa de invierno y un lugar para quedarse durante tres meses.

Entonces Agus, Roberta Hoffman, trabajadora social clínica licenciada independiente (LICSW), y el Centro Internacional de Boston Children’s se unieron para encontrar una manera de concretar el viaje. Trabajaron junto a varias organizaciones benéficas (Combined Jewish Philanthropies, la Fundación Ray Tye, Roche y el Fondo de Ayuda para Niños Palestinos) para unir sus recursos y traer a Yahya y a sus padres de Palestina a los Estados Unidos.

De pronto, el destino de Yahya había cambiado. Gracias a la enorme cantidad de contribuciones caritativas; se pudieron pagar los vuelos de la familia, se consiguió alojamiento en The Yawkey Family Inn durante toda la recuperación médica de Yahya, recibieron la indumentaria de invierno necesaria y tres comidas por día. Boston Children’s y los médicos involucrados en su atención acordaron proporcionar atención gratuita para lo que las donaciones no cubrían, y Yahya recibió medicamentos suficientes para prevenir el rechazo hasta poder volver a Palestina. La generosidad y el esfuerzo de extraños de los dos lados del océano salvarían su vida.

En cuanto la familia llegó el 13 de enero de 2012, los médicos comenzaron a trabajar. Después de algunos exámenes en Brigham and Women’s Hospital, Ahmad se sometió a la cirugía para donar su riñón el 26 de enero, y el trasplante en el cuerpo de Yahya fue exitoso.

Ahora, tres meses más tarde, la familia ha comenzado a adaptarse a sus vidas en casa, donde Yahya puede recibir atención de sus médicos en Jerusalén.

“Su estado está mejor que nunca”, dice Harmon. “El funcionamiento de los riñones es normal por primera vez, tiene más energía y está más simpático, y seguirá mejorando. Es uno de los favoritos de las enfermeras”.

Andrea Mooney

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