Innovación

Jason Ayres, un médico de cabecera de Alabama, quedó mudo cuando sostuvo el corazón de su hijo adoptivo Patrick en sus manos. Bueno, una réplica del corazón de su hijo, una réplica exacta impresa en 3D antes de que el niño de tres años se sometiera a una cirugía a corazón abierto que le salvó la vida.

Patrick fue uno de los primeros beneficiarios de la tecnología de impresión 3D de Boston Children's Hospital, que el año pasado ayudó a abrir una nueva frontera en la cirugía cardíaca pediátrica. Patrick nació con numerosos problemas cardíacos; además de una doble salida ventricular derecha y un defecto del canal auriculoventricular, su corazón estaba hacia atrás en su pecho.

“Supimos desde un comienzo que necesitaría una cirugía compleja para sobrevivir”, comenta Jason.

Los modelos sumamente detallados del corazón de Patrick creados por el programa simulador de Boston Children's dieron al cirujano Sitaram Emani del Centro de Cardiología de Boston Children's una visión detallada de su compleja anatomía cardíaca.

Emani, quien dirige el Programa de Reconstrucción Biventricular Compleja del Centro de Cardiología, dice que se puede tardar entre 30 minutos y 1 hora en descifrar la anatomía cardíaca de un paciente en el quirófano. Este es tiempo adicional en el que el niño se encuentra con un bypass cardiopulmonar y anestesia, tiempo precioso que los modelos 3D pueden ahorrar.

“No solo podemos eliminar este tiempo de planificación en el quirófano”, señala Emani, “sino que creemos que las técnicas quirúrgicas y los resultados también mejorarán gracias a esa planificación previa”.

Una donación de corazón y un ensayo

Emani y sus colegas del departamento de Cirugía Cardíaca esperan comprobar esto en un ensayo clínico formal. El ensayo comenzará con un estudio piloto de 20 pacientes a quienes se les diagnosticó doble salida ventricular derecha (DSVD), una enfermedad compleja en la que la arteria pulmonar y la aorta, las dos arterias más importantes del corazón, salen del ventrículo derecho. Esto provoca que la sangre poco oxigenada que ingresa al corazón se mezcle con la sangre bien oxigenada que sale del corazón y, como resultado, la sangre que se envía al cuerpo no cuenta con el oxígeno adecuado.

La anatomía cardíaca intrincadamente compleja y sumamente variable de los pacientes con DSVD hace que esta afección sea ideal para los modelos de impresión 3D.

Una donación de la división de Boston de la Sociedad Nacional Philoptochos, a través de la organización sin fines de lucro Matthew's Hearts of Hope, fue fundamental para el lanzamiento del ensayo. Matthew's Hearts fue fundada por Marie Hatcher en honor a su hijo Matthew, de 7, que tiene una anomalía cardíaca congénita compleja y recibió una segunda opinión de Boston Children's en 2014. Matthew se ha sometido a cuatro cirugías a corazón abierto para sus complicados problemas cardíacos, que incluyen DSVD, síndrome de hipoplasia ventricular derecha, drenaje venoso pulmonar anómalo total y dextrocardia.

La anatomía de Matthew no se imprimió en 3D, pero Marie escuchó del trabajo en Boston Children's. “Estamos convencidos de que los corazones en 3D son revolucionarios y podrían tener un gran impacto con una pequeña suma de dinero”, explica Hatcher. “El objetivo final es que las compañías de seguro cubran la impresión 3D”, dice, “pero la única manera de lograrlo es con pruebas derivadas de un estudio. Lo importante son los resultados”.

La historia de Patrick

Patrick es uno de los ocho niños Ayres: cuatro biológicos y cuatro adoptados. Sus padres sabían que tenía una enfermedad cardíaca congénita antes de traerlo a casa desde China.

“Al completar los formularios de adopción, uno puede indicar qué afecciones estará dispuesto a manejar”, explica Jason. “La primera vez que adopté, no marqué ninguna enfermedad cardíaca congénita, porque creí que las probabilidades de que alguien con una enfermedad de este tipo pudiera tener una vida normal eran básicamente nulas”. Ahora sé que no es así.

Después de buscar atención médica de forma local, fue evidente para la familia que Patrick necesitaba una atención extremadamente compleja y decidieron hacer el viaje a Boston. Jason había escuchado sobre el cardiólogo Gerald Marx a través de unos amigos y lo llamó directamente. Al poco tiempo, los Ayres se estaban reuniendo con Marx en Boston y discutiendo el plan para la cirugía de Patrick con Emani.

“Cuando [Emani] preguntó si queríamos obtener un modelo impreso en 3D del corazón de Patrick, fue algo obvio”, comenta Jason, un cerebrito autoproclamado. “No perdíamos nada y sería algo genial para tener”.  Patrick estuvo en el quirófano durante un total de 13 horas, 7 de las cuales estuvo con un bypass. El corazón impreso en 3D permitió que los cirujanos aprovecharan ese tiempo al máximo y operaran con seguridad. “La tecnología ha ayudado a otorgar a estos niños una expectativa y calidad de vida mucho mejores”, dice Jason. “Mi esposa y yo creemos con firmeza en apoyar cada esfuerzo para facilitar y acortar el tiempo de los procedimientos para estos niños”.

Después de su exitosa cirugía, Patrick ahora corre y juega con sus siete hermanos como si nada hubiera ocurrido. Y en cuanto al corazón en 3D, Jason comenta: “¡Nos dejaron conservarlo!” “Lo tengo en mi oficina y, cuando me preguntan cómo le fue a Patrick, les muestro el corazón”.

Eso destaca un beneficio adicional de los corazones impresos: una mejor educación del paciente. “Podemos modelar cualquier tipo de enfermedad cardíaca posible para mostrar a las familias exactamente lo que tiene el niño”, comenta Emani. “Es como tomar algo complejo y hacerlo sencillo”.  Fundamentalmente, cuando estos niños crezcan y comiencen a hacer preguntas sobre sus afecciones cardíacas, podrán sostener las respuestas en la mano y maravillarse ante la distancia recorrida.

-Erin Horan

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