Anestesia cardíaca

Héroes anónimos: anestesia cardíaca pediátrica en Boston Children’s Hospital

 

Estos héroes trabajan en el anonimato para mantener vivos a los pacientes durante cirugías a corazón abierto, cateterizaciones y procedimientos de electrofisiología. Están disponibles para realizar electrocardiogramas, imágenes por resonancia magnética (IRM), tomografías computarizadas (TC) y procedimientos quirúrgicos menores en la sala de recuperación del laboratorio de cateterización. Proporcionan asesoramiento cuando los pacientes cardíacos se someten a cualquier tipo de procedimiento en Boston Children’s Hospital. Son los médicos y enfermeros especializados en anestesiología cardíaca pediátrica. 

El Centro de Cardiología de Boston Children’s Hospital cuenta con el departamento de anestesiología cardíaca pediátrica especializado más grande del mundo. Todos los días, 15 anestesiólogos y cinco enfermeros anestesistas matriculados certificados (CRNA) desempeñan sus funciones en cuatro quirófanos, tres laboratorios de cateterización, un laboratorio de electrofisiología (EF) y un escáner de IRM. “También contamos con enfermeros especializados que trabajan con nosotros en la Clínica de Cardiología”, dice el Dr. James DiNardo, jefe de Anestesiología Cardíaca. “Pueden realizar el 90 por ciento del caudal de pacientes. Sin ellos, nuestro grupo nunca podría manejar todo el volumen que recibe”. 

DiNardo dice que se sintió atraído al campo por sus desafíos inherentes. “Cuando se trata de niños, no es posible tener un único enfoque para todos los casos en lo que respecta a la anestesiología”, explica.  “Se debe ser más creativo, más flexible y ser más consciente de las necesidades del niño y de los padres. Cada día es una experiencia nueva”.

Lo mismo opina la Dra. Kristen Odegard, directora clínica de la división de Anestesia Cardíaca y directora del programa de becas de posgrado en Anestesia Cardíaca Pediátrica. Le gusta la variabilidad de su trabajo y la oportunidad de enfrentarse a nuevos desafíos cada día. “Comparado con la población de pacientes cardíacos adultos, los pacientes que atendemos están más enfermos y son más frágiles”, dice Odegard.  Al principio Odegard trabajaba con adultos, pero prefiere trabajar en pediatría porque eso la hace sentir “menos como técnica y más como médica de un equipo”. Como directora del programa de becas de posgrado, también supervisa el plan de estudios de todo el año y da clases matutinas (¡que comienzan a las 6:30 a. m.!) en horario rotativo con otros médicos tratantes.

Los miembros del departamento también participan en investigaciones además de su trabajo clínico. En los proyectos actuales, se está investigando el impacto de la anestesia en el desarrollo neuronal a largo plazo para las cirugías a corazón abierto en bebés, los efectos inmunomoduladores de los agentes anestésicos y el control de la anticoagulación.

Kristen OdegardOdegard dice que en sus 17 años en el Centro de Cardiología ha visto a su departamento ampliarse y tratar cada vez más pacientes. 

“Estamos viendo cada vez más casos, y más prolongados”, explica. “Hay más derivaciones internacionales y también más personal internacional”. Odegard misma es oriunda de Noruega y puede mencionar al menos otros siete países de los que provienen sus colegas: Canadá, Colombia, Alemania, Sudáfrica, Noruega, Inglaterra y Japón.

Aunque tengan diferentes orígenes, los miembros del grupo son muy unidos. “Trabajamos bien juntos y nos ayudamos unos a otros”, dice Odegard. La comunicación es fundamental a medida que el grupo crece, y siempre hemos hecho hincapié en eso”.

Trabajar bien como parte de un equipo de cirujanos, cardiólogos, enfermeros, administradores y familiares de pacientes es una parte muy importante del trabajo para un anestesiólogo cardíaco.

 “Debemos equilibrar las actividades programadas diarias con situaciones familiares, y a veces un niño puede estar nervioso o negarse a cooperar. Debemos ser flexibles y adaptarnos a las circunstancias únicas que surgen en el momento”, dice DiNardo. 

“Siempre es intenso, pero nunca aburrido”, agrega Odegard con una sonrisa.

A diferencia de muchos pacientes adultos, los pacientes pediátricos a menudo regresan para someterse a otras cirugías o intervenciones. “Los padres a veces nos recuerdan de la primera cirugía de su hijo, y se alegran al vernos de nuevo porque se acuerdan de cuánto lo ayudamos”, dice Odegard. “Ver a un niño que tenía una cardiomiopatía grave tener un trasplante exitoso y regresar feliz y saludable es una sensación maravillosa”.

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